martes, 17 de julio de 2012

Con la casa a cuestas

Hace unos días, aprovechando el buen tiempo, decidí subir hasta la cima del Cueto Arbás. Partiendo de las inmediaciones de la laguna, el sendero sube por una fuerte pendiente hasta alcanzar un collado, a partir del cual el ascenso es mucho más suave hasta llegar finalmente a la cima. Una vez alcanzado el collado me fije en una especie de capullo de hierbas que parecía moverse. Al verlo más de cerca pude ver una especie de gusano que sobresalía de uno de los extremos del capullo y que se desplazaba arrastrándolo.

Al cogerlo, el gusano se escondía en el interior del capullo. A medida que avanzaba por el sendero pude ver más, y en alguno de los piornos incluso había capullos colgando de las ramas. Hice unas fotos y de vuelta a casa me puse a mirar algunos libros y páginas web para ver a que especie pertenecían. Enseguida encontré algo de información; Se trataba de orugas del saquito. Bajo este nombre se agrupan diversas especies de polillas englobadas en la familia Psychidae y que se caracterizan porque las larvas construyen estuches con restos de vegetales que se unen a un capullo de seda. Se desplazan arrastrando consigo el estuche al mismo tiempo que se alimentan.

Para pupar se fijan a las ramas u hojas de donde emergerá el insecto adulto. Por lo que pude leer, parece que cada especie construye un capullo con una forma determinada y usando unos materiales en concreto, pudiendo determinar los expertos a través de ellos de que especie se trata.

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