domingo, 27 de noviembre de 2011

Corzo desmogado

Al contrario que ciervos y gamos que pierden su cuerna en primavera, durante la época de mayor abundancia trófica, el corzo se desprende de la suya durante los meses de octubre y noviembre cuando los alimentos resultan más escasos. Inmediatamente después comienza a desarrollarse la nueva para, hacia los meses de marzo o abril, una vez alcanzado su total desarrollo, comenzar a frotarla contra troncos y ramas para desprenderse de este modo del correaje que la protegió durante el crecimiento.

En el ejemplar del video se ven los pivotes sobre los que se desarrolla la cuerna. No parece apreciarse aún la nueva por lo que seguramente hace poco tiempo que se ha desprendido de la anterior. También puede verse que el pelaje es más denso y de un color más grisaceo que el que tienen en verano, que es de un color más castaño.

Otro detalle que puede observarse en el video, cuando se gira, es la brocha de la pata trasera derecha. Es la mancha de color oscuro situada en la parte externa del metatarso, debajo de la articulación de la pata. La brocha junto a las interdigitales y a las situadas en la base de los cuernos son los tres tipos de glándulas que tienen los corzos y cuyas secreciones tienen finalidad territorial y sexual.

martes, 15 de noviembre de 2011

Hayedos

Estos días pueden verse en todo su esplendor otoñal los hayedos de la Cordillera Cantábrica, con toda una amplia gama de colores desde el verde al amarillo pasando por distintos tonos de ocres.

En España los hayedos ocupan más de 300.000 hectáreas de superficie, principalmente por la zona norte desde los Ancares lucenses hasta los Pirineos, pudiendo encontrarse también hayedos relictos en el Sistema Central. En Asturias, la superficie cubierta por este tipo de bosque es de unas 56.000 hectáreas. Pese a lo que puede pensarse, la irrupción del haya (Fagus sylvatica) en la Península es relativamente reciente, hace aproximadamente unos 5.000 años, produciéndose su mayor expansión en los últimos 3.000 años.

El haya es una especie amante de la sombra necesitando sobre todo en sus primeros años una cubierta o dosel protector. También necesita un cierto grado de humedad ambiental, prosperando en zonas con abundantes nieblas y en laderas preferentemente orientadas al norte, entre los 700 y los 1.900 metros de altitud. Sus raices son bastante superficiales por lo que los vientos fuertes pueden derribar ejemplares, abriéndose de este modo claros en el bosque, que van a favorecer el desarrollo de otras especies.

Florecen entre los meses de abril y mayo y sus frutos, los hayucos ricos en grasas, maduran en los meses de septiembre y octubre. Una característica de la especie es su vecería; a un año de excelente cosecha de hayucos siguen varios años de producción prácticamente nula. En la Península, las cosechas buenas suelen acontecer cada tres o cuatro años aproximadamente y pueden llegar a producir cerca de 1.000 kilos de hayucos por hectárea.

Otra característica es que la densidad de las ramas y hojas de las hayas impiden el paso de gran cantidad de luz con lo cual llegan a dominar a otras especies arbóreas mas heliófilas y se asocian a especies de temperamento parecido al suyo como los tejos o los acebos. En cuanto a otras plantas, en el oscuro sotobosque de los hayedos apenas encontramos unas pocas especies que deben darse prisa en florecer antes de que broten las hojas de las hayas e impidan el paso de la luz hasta el suelo. La ventaja es que pasear por el interior de los hayedos es bastante fácil ya que apenas encontraremos matorrales. Además cuando aprieta el calor durante el verano, la temperatura en el interior del hayedo será varios grados más baja siendo más agradable el paseo.

En cuanto la madera, es fácil de trabajar y apenas tiene olor por lo que se emplea para fabricar utensilios de cocina como recipientes, cucharas, tenedores etc… También se emplea para leña debido a su gran poder calorífico y su lenta combustión. El tradicional aprovechamiento de las ramas bajas para su empleo como leñas ha dado lugar a ejemplares trasmochos, abundantemente retorcidos y con numerosas oquedades que son un excelente refugio para diferentes especies.

En cuanto a la fauna los hayedos albergan a las especies más representativas como el oso y el urogallo además de otras como lirones grises y caretos, corzos, jabalíes, zorros, tejones, pito negro, trepadores azules etc… Son también importantes las especies de insectos presentes entre las que destaca el cerambícido Rosalia alpina.

Los hayedos más importantes del Principado de Asturias en cuanto a su extensión y estado de conservación son, probablemente, el Monte Redes en Caso y el Hayedo de Hermo en Cangas del Narcea. En Tineo podemos encontrar algunos hayedos, de poca extensión, en la zona de los Cadavales, o formando pequeños rodales dentro de otros bosques al largo de todo el concejo. También pueden verse ejemplares aislados de haya de gran porte como, por ejemplo, los que hay en el paseo de los Frailes, entre el campo de San Roque y Tineo.

viernes, 4 de noviembre de 2011

Una especie que se resiste

A pesar de no ser escasa, la gineta (Genetta genetta) es una especie particularmente difícil de avistar para mi; de hecho la primera vez que vi un ejemplar vivo fue hace escasos meses, cuando cruzó una delante del coche cerca de Salas. El segundo ejemplar que vi fue el mismo día que los lobos de la entrada de hace unas semanas, también al cruzar la carretera. Con la cámara automática pasa tres cuartos de lo mismo; mientras otras especies como la marta se dejan fotografiar con relativa facilidad, en todo el tiempo que lleva funcionando la cámara, solo conseguí alguna foto y un par de videos y únicamente en dos de los lugares en los que la coloqué. En uno de los videos solamente se ve la cola mientras que en el otro se ve al ejemplar completo pero durante unos fugaces dos segundos.

Con las fotos no hubo mucha más suerte; ninguna foto de todo el bicho excepto la que acompaña el texto que se ve completo pero no tiene una gran nitidez. En el resto, la cola o el lomo pero nada más. No se cual es la razón. Puede ser su discreción, que hace que sea una especie desconocida para mucha gente a pesar de que viven en las proximidades de sus pueblos, o que su densidad en esta zona sea menor que la de las martas porque el hábitat no sea el más idóneo para la especie etc… En fin, que habrá que seguir intentándolo.

sábado, 22 de octubre de 2011

Caracol de Quimper

Incluido en la Directiva Hábitats, el caracol de Quimper (Elona Quimperiana) es un molusco gastrópodo terrestre cuyo hábitat típico en la Península son los bosques caducifolios umbríos de la España Atlántica, desde Galicia hasta el Pais Vasco. Su rasgo más característico es su concha, enrollada en espiral en el mismo plano. Es una especie muy difícil de observar en vivo, siendo más frecuente encontrar conchas vacías. A veces es posible ver algún ejemplar después de lluvias intensas o por la noche. Durante el día se refugian en cuevas, debajo de piedras, troncos u hojarasca, casi siempre en zonas húmedas con abundante musgo y en las cercanías de cursos de agua.

Son principalmente herbívoros, aunque ocasionalmente pueden alimentarse de excrementos y materia en descomposición. Parece que es una especie en regresión en toda su área de distribución debido a alteraciones del hábitat como los incendios forestales y sobre todo la sustitución de los bosques caducifolios típicos del norte de la Península por especies como pinos o eucaliptos.

A los ejemplares de las fotos, los primeros de la especie que conseguí ver, los encontré en un hábitat típico, bajo unas grandes piedras cubiertas de musgo al lado de un arroyo que discurre a través de uno de los más importantes hayedos del suroccidente de la región.

viernes, 14 de octubre de 2011

Azafranes

Con la llegada del otoño comienzan a verse por los prados y pastizales numerosas flores que surgen a partir de bulbos subterráneos. Pertenecen a distintos géneros, pero la mayoría de ellas son conocidas popularmente como quitameriendas, independientemente de la especie de que se trate.



Así podemos encontrar merenderas (Merendera montana), cólquicos (Colchicum autumnales) o los Crocus, género al que pertenecen los azafranes, tanto los cultivados como los silvestres. Cólquicos y Crocus son bastante parecidos, pudiendo diferenciarse porque las flores del cólquico tienen seis estambres mientras que las de los Crocus tienen tres.



Las flores que pueden verse en las fotos pertenecen a este último género ya que poseen tres estambres. Posiblemente se trate del llamado Azafrán de Asturias (Crocus serotinus subsp. Asturicus) planta endémica del noroeste de la península ibérica y que parece encontrarse cada vez con mayor frecuencia en el occidente de la región, donde parece estar desplazando al Crocus nudiflorus. En el prado en el que hice las fotos podían verse gran cantidad de estas flores de color azulado, destacando entre ellas seis o siete ejemplares completamente blancos, entre los cuales se encontraba el ejemplar de la foto.

jueves, 6 de octubre de 2011

Endrinos


El endrino o espino negro (Prunus espinosa) es un arbusto espinoso de copa densa que puede encontrarse desde zonas bajas hasta unos 1.500 metros sobre el nivel del mar. Suele encontrase formando parte de las sebes de los prados. Su fruto de color azulado es muy rico en vitamina C y sirve para elaborar licores como el conocido pacharán. Para ello se maceran los frutos en aguardiente durante varios meses, pasados los cuales se filtra y se consume directamente. Hay quien añade una rama de canela o unos granos de café, según gustos.

Sapo común


Al sapo (Bufo bufo) de las fotos lo encontré al mover unos sacos amontonados al lado del pajar de casa. Debido al desconocimiento, y porque no decirlo a su para algunos poco agraciado aspecto, el sapo común nunca ha tenido “buena prensa” entre la gente de los pueblos. Así era frecuente que, al encontrarse algún ejemplar durante las faenas del campo, éste acabase ensartado en una pala de dientes. Afortunadamente, poco a poco van cambiando este tipo de comportamientos, aunque de vez en cuando todavía es posible encontrarlos. Lo cierto es que si estas personas supiesen la gran cantidad de insectos, babosas etc… que consumen los sapos durante sus correrías nocturnas por prados y huertas, posiblemente cambiasen su opinión sobre ellos.



Los ejemplares adultos de la especie únicamente acuden al agua para reproducirse, momento en el cual los machos emiten su canto para convencer a las hembras de que él es el mejor que pueden escoger. En ocasiones pueden verse varios machos intentando aparearse con la misma hembra. Ponen los huevos en el agua, en cordones que pueden agrupar varios miles de ellos. La fase larvaria dura entre dos y cuatro meses, en función de diversos factores como la disponibilidad de alimento o la temperatura del agua. Los juveniles recién metamorfoseados apenas alcanzan el centímetro de longitud, pero crecen con gran rapidez.



Entre sus enemigos, además del hombre, se encuentran diversas especies como águilas calzadas, águilas culebreras, víboras y mustélidos ligados al medio acuático como la nutria y los turones que dejan restos característicos como la piel y la cabeza sin consumir. Para defenderse de todos ellos, los sapos secretan a través de las glándulas de la piel, especialmente de las paratoideas que se encuentran situadas detrás de los ojos, una sustancia irritante para las mucosas. Hay que decir que no resultan peligrosas para el hombre y si alguna vez se toca algún individuo basta con lavarse las manos bien. Otra forma de defensa, que puede verse en la foto, es hincharse y erguirse sobre las patas, aparentando de esta manera tener un tamaño mayor del que en realidad tienen. En el caso de las larvas parece ser que, cuando son heridas, desprenden una sustancia que hacer que el resto de larvas de las proximidades se alejen de la zona de peligro.