miércoles, 14 de marzo de 2012

Diente de perro


Estos días de finales de invierno ya podemos ver algunas flores por el campo como por ejemplo los narcisos y las prímulas. Otra especie  que podemos ver es el diente de perro (Erythronium dens-canis). Se trata de una planta bulbosa cuya solitaria flor de color lila cuelga del tallo. Cuando esta flor se abre por completo los pétalos se doblan hacia arriba dejando ver sus 6 estambres y su pistilo. Las hojas, opuestas y en número de 2, tienen manchas de  color pardo en su superficie.


La encontramos en suelos ácidos sobre pastizales y claros de bosque por encima de 1.000 metros sobre el nivel del mar. La que aparece en la foto en concreto está tomada en un claro de un bosque mixto en las inmediaciones del Puerto de Leitariegos.

Por ultimo decir que su curioso nombre de diente del perro se debe a su bulbo, el cual  tiene forma similar a un  diente de dicho animal.

sábado, 18 de febrero de 2012

Buscandose la vida.

Este año la nieve se ha hecho esperar y cuando ha llegado no ha sido en gran cantidad. En el video, grabado mediante digiscoping anteayer jueves, se puede ver a una hembra de rebeco cantábrico (Rupicapra pyrenaica parva) buscando comida entre la nieve. Normalmente, con las nevadas buscan zonas mas bajas y resguardadas aunque también pueden verse en zonas bastante altas, buscando comida en aquellos sitios en los que la nieve se acumula con menores espesores. Para ello, como se ve en el video, se ayudan de las pezuñas.

miércoles, 15 de febrero de 2012

Muérdago

El muérdago (Viscum album) es un arbusto hemiparásito que vive en las ramas de distintas especies de árboles y arbustos. Es capaz de sintetizar sustancias orgánicas ya que posee clorofila, pero debe obtener el agua y los minerales de la savia de los árboles. Forma matas de aspecto globoso y a menudo colgantes. Sus tallos se bifurcan repetídamente y sus hojas se disponen en pares y opuestas. En primavera muestra pequeñas flores unisexuales de color verde amarillento, apareciendo las femeninas de forma solitaria mientras que las masculinas se presentan en forma de racimos. El fruto es una pequeña baya de color blanco y cuyo interior es viscoso, cualidad esta que da origen a su nombre científico Viscum.

Es una planta bastante longeva, pudiendo alcanzar los 30 años. Una vez que germina sobre una rama se extiende rápidamente por su interior y produce gran cantidad de ejemplares por multiplicación vegetativa afectando de modo severo al hospedador.

Básicamente puede decirse que hay dos clases de muérdagos, uno que parasita especies de hoja caduca pertenecientes a diversas familias como las rosáceas (perales, manzanos, almendros etc…), salicáceas (álamos, sauces y chopos) y fagáceas (robles y castaños), y otro que parasita especies de hoja perenne, principalmente coníferas (abetos y pinos). La primera clase es la que predomina en el norte de la Península, mientras que la otra se presenta más bien en la mitad sur y Pirineos. Dentro de esta última parece ser que se diferenciarían también dos subespecies, una tipica de abetos y otra de diversas especies de pinos.

En Asturias es fácil observarlo sobre manzanos, donde se llega a desarrollar con gran virulencia. De hecho en el año 1984 se promulgó una ley por parte del Principado para conseguir su erradicación, aunque basta echar un vistazo por algunas pomaradas para ver que no tuvo mucho éxito.

La propagación del muérdago siempre estuvo rodeada de cierto halo de misterio ya que sus semillas no germinan sobre la tierra. Para hacerlo necesitan la intervención de un ave que consuma los frutos y que, una vez expulsada la semilla con los excrementos, esta quede depositada en una rama, donde pueda germinar finalmente. La principal especie de ave que interviene en su propagación es el zorzal charlo, cuyo nombre científico Turdus viscivorus hace referencia a ello. Otras especies que intervienen en menor medida son las currucas capirotadas, mirlos y petirrojos.

El muérdago ocupó un papel importante dentro de la cultura celta, siendo empleado por los druídas en diversos brebajes y ceremonias. Para ello el más apreciado era el que crecía sobre las ramas del roble, árbol sagrado de los celtas, siendo recogido de noche tras cortarlo con un hacha de oro y recogiéndolo en una túnica blanca para evitar que tocase el suelo.

Otro de los usos que se le ha dado desde muy antigüo es la obtención de liga para la captura de pájaros. Para ello se empleaba la pulpa viscosa de sus frutos de la que se obtenía una especie de pegamento, la liga, con la cual se untaban palos y ramas en los cuales quedaban pegados los pájaros al posarse.

Otro de sus usos, especialmente en los países anglosajones, es el de adorno navideño. Es muy típico el permitir besarse en público debajo de las coronas y ramos de muérdago con que se adornan los bailes navideños, por lo que esta planta, en muchas zonas rurales de Inglaterra recibe también el nombre de “Kiss and go”, es decir “besa y vete”.

jueves, 19 de enero de 2012

Agallas del rosal

Durante el invierno, al caer las hojas, destacan en las ramas de los rosales silvestres, una especie de bolas filamentosas de color pardo. Se trata de las agallas del rosal. Pero ¿Qué son las agallas y por qué se producen?.

Podriamos decir que las agallas son unas estructuras anormales de los tejidos de las plantas que son producidos como reacción específica a la presencia de un organismo inductor. Estos organismos inductores son, la mayoría de las veces insectos que ponen sus huevos sobre los tejidos de las plantas. Estas reaccionan produciendo la agalla, en el interior de la cual las larvas del insecto encontrarán alimento y protección. En el caso de las agallas del rosal, el insecto inductor es Diplolepis rosae. Se trata de un Himenóptero (órden que engloba a avispas, abejas y hormigas) de aproximadamente 0,5 cm.

Dentro de la agalla hay varias cámaras, como puede verse en la foto, en el interior de las cuales se encuentran las larvas que, a finales de verano, se transforman en ninfas. Las ninfas pasan el invierno en el interior de la agalla, emergiendo los insectos adultos (imagos) en primavera. Normalmente se trata de hembras en proporción de 100 de estas por cada macho. Con esta bajísima cantidad de machos, la reproducción es principalmente partenogenética es decir que las hembras ponen los huevos sin necesidad de ser previamente fecundados.

jueves, 12 de enero de 2012

Tiempo de freza

Estos días, las truchas (Salmo trutta fario) se encuentran en pleno periodo reproductor. Con la llegada del otoño y el progresivo descenso de las temperaturas, las truchas comienzan a emigrar hacia las zonas más altas de los ríos en busca de aguas someras y límpias en cuyos fondos de arena y grava efectuarán sus puestas.

Durante el periodo de freza que suele acontecer entre los meses de noviembre a enero, las hembras excavan nidos en la grava del fondo con la ayuda de la cola, mientras los machos compiten entre si para lograr estar lo más cerca posible de ellas para fertilizar los huevos.

Una vez se produce la fertilización, las hembras recubren los huevos con grava, quedando de este modo la puesta más protegida frente a depredadores o riadas. Los huevos son de color anaranjado y las hembras pueden llegar a poner unos 1.500 de ellos por cada kilogramo de peso, alcanzando los ovarios un tamaño de aproximadamente el 20% del tamaño corporal.

El periodo de incubación va en función de la temperatura del agua, necesitando unos 450 grados día. Esto quiere decir que, si la temperatura media del agua es de unos 10 º C, los huevos eclosionaran después de unos 45 días. Si la temperatura fuese inferior tardarían algún tiempo más. Hacía la primavera, una vez que la temperatura del agua comienza a aumentar y la disponibilidad de alimento en el cauce del río es mayor, los alevines, tras agotar las reservas de la vesícula vitelina que les sirvió de alimento los primeros días, comienzan a emerger de la grava para enfrentarse a múltiples peligros.

Los que consigan sobrevivir a este periodo inicial se establecerán en un territorio que defenderán activamente frente a otros individuos de su especie. Muchos de ellos morirán víctimas de depredadores, entre los que frecuentemente pueden encontrarse truchas de mayor tamaño, o bien por inanición o enfermedades. Los más fuertes aprovecharán hasta el otoño para alimentarse y aumentar su tamaño, antes de ralentizar su crecimiento con los fríos del invierno. Hacía el segundo o tercer año, los que han conseguido sobrevivir, estarán listos para reproducirse por primera vez. En años sucesivos repetirán el proceso hasta que finalmente mueran.

En las fotos que acompañan pueden verse varios ejemplares juntos. Se trata de varios machos que estaban acosando a una hembra. Esta era bastante pequeña, por lo que es posible que fuese su primer periodo reproductor. El macho que parecía llevar las de ganar era mucho más grande y únicamente se separaba de ella para perseguir a los competidores que se acercaban demasiado. Como se aprecia en las fotos parece que el más decidido era principalmente otro macho de un tamaño similar al suyo. De vez en cuando la hembra iba agitándose para excavar el fondo con el fin de depositar allí los huevos. Si finalmente todo transcurrió con normalidad, supongo que el macho que estaba más cerca acabaría fecundando los huevos (al menos era el que más se lo estaba currando), aunque con la cantidad de competencia que había alrededor, es posible que algunos de los más “canijos” aprovechase un despiste para poner una pica en Flandes.

miércoles, 4 de enero de 2012

miércoles, 28 de diciembre de 2011

Gato montés

El dia antes de Nochebuena la mañana fue bastante soleada por aquí, por el suroccidente y aproveche para ver algunos bandos de mitos, carboneros y pinzones que se movían buscando comida por los robledales de la zona. Después de una pequeña parada para tomar un café, volví a coger el coche para dar una vuelta hasta una zona desde la que, en esta época, se puede ver algún venado pastando al sol. Al pasar al lado de un prado que queda algo más elevado que la carretera, pude ver durante un momento, la figura de un gato de gran tamaño que casi seguro se podía tratar de un gato montés (Felis silvestris).

Por suerte la carretera hacía una curva con un apartadero al lado en el que pude parar el coche quedando fuera de la vista del gato, y él de la mía. Como siempre cuando hace falta, la cámara nunca está preparada. Toca sacarla de la mochila (toda revuelta), cambiar el objetivo y rezar para que la batería este cargada; está a medias pero espero que aguante. Cierro despacio la puerta y bajo un poco por la carretera. El gato sigue allí y es un gato montés precioso. Seguramente está cazando ratones en el prado. Le tiro alguna foto hasta que se da cuenta de que estoy allí pero parece no inmutarse. Se queda tranquilo mirándome y me muevo despacio para intentar encontrar un encuadre sin hierbas que molesten, pero desde donde estoy es imposible es encontrar nada mejor. La reacción del gato fue aplastarse contra el suelo para intentar pasar desapercibido, sin quitarme la vista de encima.

Alguna foto más y vuelvo hacia el coche para rodear el prado y tener otro punto de vista más alto. Asomo por una pequeña loma pensando que el gato se habría ido pero seguía allí sentado al sol. Otra foto más y se levanto para dirigirse hacia el bosque donde aún pude verlo antes de perderse entre los árboles.

Los gatos monteses son unos bichos preciosos, destacando especialmente los machos, de un tamaño mayor que las hembras. En esta época del año tienen un pelaje más denso, lo que hace que presenten un aspecto aún más impresionante.

En otras ocasiones que tuve algún encuentro con otros individuos de la especie, su comportamiento fue parecido; Suelen aguantar un rato observándote muy quietos, moviendo únicamente en ocasiones la cola nerviosamente, para a continuación desaparecer en el bosque, con paso firme y seguro pero sin mucha prisa, como si dominaran la situación en todo momento.